La brecha digital se define como la separación que existe entre las personas (comunidades, estados, países…) que utilizan las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) como una parte rutinaria de su vida diaria y aquellas que no tienen acceso a las mismas y que aunque las tengan no saben como utilizarlas.
Los llamados analfabetos informáticos corren el riesgo de quedar fuera del mercado laboral, que exige cada vez mayores conocimientos y formación tecnológica. Las iniciativas públicas y privadas se han multiplicado para favorecer su e-inclusión.
Los expertos dicen que la brecha digital es una cuestión político-social que se refiere a la separación socio-económica existente entre las comunidades que tienen acceso y hacen uso rutinario de los ordenadores y de Internet y aquellas que no lo tienen o no saben hacer uso de él. Así, la brecha digital se percibe como una desigualdad para el acceso a la información, al conocimiento y a la educación mediante las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) y reducirla se ha convertido en un objetivo.
En España existen alrededor de 18 millones de personas que nunca han utilizado Internet, de los que más diez millones son mujeres, según datos sobre alfabetización digital facilitados por Microsoft. Por nivel socioeconómico, el segmento medio-bajo y bajo son los principales excluidos de la sociedad del conocimiento, ya que representan el 17,6% y el 1,6% de los usuarios, respectivamente. En un mercado laboral altamente competitivo, en el que también se valoran los conocimientos y la formación tecnológica, este desequilibrio reduce sus posibilidades laborales, ya que muchas de las ofertas y la información se ofrecen a través de la red.
















